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Casa del Tíaso en Pompeya: El fresco megalográfico, información útil y cómo reservar una visita

Pompeya evoca a menudo imágenes de los importantes edificios públicos, teatros, templos y domus privadas decorados con espléndidos frescos. Sin embargo, la ciudad sepultada por el Vesubio en el año 79 d.C. sigue siendo un lugar de sorpresas: las excavaciones y restauraciones en curso siguen devolviéndonos, casi dos milenios después, obras de arte únicas y testimonios de la vida en el mundo romano. Un ejemplo reciente y sensacional es la Casa del Tíaso (Casa del Tiaso), llamada así por el grandioso friso “megalográfico” (es decir, con figuras casi de tamaño natural) que representa la procesión de Dioniso, también conocido como el “Thiasos dionisíaco”

¿Dónde se encuentra?

Mapa de Pompeya: Regio IX – 10

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Introducción

La Casa del Tíaso se encuentra en Regio IX, Insula 10, en el sector central de Pompeya. Los arqueólogos la desenterraron en el marco de un proyecto de excavación y aseguramiento que comenzó en febrero de 2023 y fue financiado con importantes recursos asignados por el Ministerio de Cultura. Los resultados, cuando menos, son espectaculares: en un comedor ceremonial, los investigadores descubrieron frescos de rara belleza, que datan del siglo I a.C. y que ilustran las etapas de un rito de iniciación a los cultos mistéricos de Dioniso. ¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Hasta ahora, el único gran ciclo pictórico dedicado a los Misterios de Dioniso se conocía de la célebre Villa de los Misterios. La nueva “megalografía” ofrece así elementos adicionales para comprender la religiosidad dionisíaca tal y como se expresaba en la vida privada de los antiguos pompeyanos.

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El contexto urbano: Regio IX, Ínsula 10

La zona en la que se encuentra la Casa del Tíaso (Regio IX, Insula 10) es una de las nueve grandes “regiones” en las que se divide Pompeya. La excavación en esta zona abarcó unos 3.200 metros cuadrados, casi una manzana entera de la ciudad antigua. Las excavaciones revelaron más de 50 salas recién descubiertas, que ocupan una superficie de más de 1.500 metros cuadrados. Entre los descubrimientos más notables figuran dos casas de la época samnita que posteriormente fueron reformadas para convertirlas en talleres, un lavadero o fullonica y una panadería equipada con un horno y piedras de molino. Más al sur, también se encuentra una gran domus, dotada de salas termales, habitaciones decoradas y un peristilo (jardín con columnata) parcialmente excavado.

Es en este gran complejo donde se identificó la sala con el Thiasos dionisíaco. Durante la erupción del año 79 d.C., todo el bloque quedó sepultado bajo varias capas de ceniza y lapilli. Las excavaciones del siglo XVIII, de las que quedan amplios vestigios (túneles, galerías y trincheras), dañaron gravemente partes del complejo, eliminando suelos de mármol y trozos de frescos. Increíblemente, sin embargo, el friso principal con las escenas báquicas permaneció casi intacto, salvándose de la devastación.

Una obra maestra del segundo estilo: ¿qué significa “Megalografía”?

Fresco negro con columnas verdes y trazos decorativos en la Casa del Tíaso

Antes de profundizar en el significado religioso de los frescos, vamos a explicar dos términos fundamentales para entender el descubrimiento. El Segundo Estilo (pintura pompeyana) se refiere a un estilo de pintura que se desarrolló en Roma y Campania entre mediados del siglo I a.C. y finales del siglo I a.C. Se caracteriza por el uso de la perspectiva arquitectónica y la representación de elementos en trampantojo (es decir, “engañar al ojo”). Son típicas las columnatas, los mármoles de imitación y las amplias vistas urbanas o rurales que simulan un espacio mayor que el real. En este estilo se encuentran algunos de los frescos más famosos de Pompeya, como precisamente los de la Villa de los Misterios.

El término megalografía deriva del griego y significa “pintura grande”; indica un ciclo de frescos en los que las figuras están representadas a tamaño natural o ligeramente más pequeñas. Esto proporciona un notable impacto visual, tanto que da la impresión de que las figuras humanas o divinas “salen” del muro para invitar al espectador a una experiencia inmersiva.

En la Casa del Tíaso, este formato pictórico se convierte en el medio perfecto para narrar la procesión de Dioniso, conocida como los Thiasos, con bacantes y sátiros participando en escenas de danza, caza y sacrificio. Especialmente llamativa es la figura de una mujer, posible iniciada, que, según la interpretación de los arqueólogos, está a punto de adentrarse en los misterios de esta deidad, tan querida en el mundo grecorromano.

Dioniso y los ritos mistéricos

La deidad estrella de los frescos encontrados en la Casa del Tíaso es Dioniso (también conocido como Baco por los romanos), el dios del vino, el éxtasis, la fertilidad y la renovación. Aunque a primera vista Dioniso podría parecer simplemente el patrón de los banquetes y las fiestas desenfrenadas, la realidad religiosa antigua era mucho más compleja: existían cultos secretos llamados “misterios ” (del etimónimo griego myein, que significa ‘cerrar’ (en referencia a los labios o los ojos) para guardar los secretos del rito), accesibles sólo a quienes superaban un determinado rito de iniciación. A cambio, la deidad prometía conocimiento, protección y, en muchos casos, una nueva vida después de la muerte.

En Pompeya, el culto a Dioniso no era ni mucho menos raro. La presencia de numerosas representaciones báquicas en frescos, mosaicos y objetos domésticos atestigua su popularidad. La propia Villa de los Misterios debe su nombre a un gran friso que ilustra un ritual dionisíaco. Figuras femeninas, sátiros y el propio dios aparecen en una de las pinturas más famosas de toda la zona del Vesubio.

Con la Casa del Tíaso, descubierta más de un siglo después que la de la Villa de los Misterios, entramos en contacto con otro ciclo pictórico similar, pero con variaciones significativas. Se trata de bacantes cazadores, representados con un cabrito sacrificado sobre los hombros o empuñando una espada y las entrañas de un animal. Son imágenes fuertes, que recuerdan la figura mitológica de la ménade, una mujer presa del éxtasis divino, capaz de abandonar la vida ordinaria para seguir al dios entre bosques y montañas.

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El significado de la “Caza” en el culto a Dioniso

Fresco mitológico con columnas dañadas en la Casa del Tíaso en Pompeya

uno de los aspectos más singulares del friso de la Casa del Tíaso es el tema de la caza. Mientras que Artemisa (Diana) representa la caza justa regida por normas sacrificiales, Dioniso y sus Bacantes, por el contrario, encarnan la “caza frenética” En las Bacantes de Eurípides, una tragedia del año 405 a.C., la imagen de una mujer que abandona el hogar y las obligaciones domésticas para vagar por las montañas se convierte en una poderosa metáfora de la rebelión contra las normas sociales. La caza se convierte así en un momento liberador, aunque aterrador, en el que la ménade mata y desgarra animales con sus propias manos.

En la Casa del Tíaso, esto se refleja tanto en escenas que muestran animales heridos y destripados como en un friso más pequeño (colocado encima del principal) donde aparecen peces, pájaros y otros animales, como si fueran “botín” de esta caza salvaje. El mensaje general es muy teatral: por un lado, la fiesta y la música (con sátiros que tocan la flauta); por otro, el frenesí de estas figuras femeninas, que encarnan el desenfreno extático y, al fin y al cabo, el poder primigenio de la naturaleza.

El iniciado y Sileno, portador de una antorcha

En el centro de la composición, destaca una escena en la que un viejo Sileno, es decir, un ser mitad hombre, mitad animal (su compañero, el sátiro, tiene orejas puntiagudas y cola de caballo), sostiene una antorcha y acompaña a una mujer mortalmente seria. Parece una auténtica “entrega”: la doncella está a punto de ser introducida en los misterios de Dioniso, simbolizados por la presencia de figuras míticas y la sugerencia de un ritual nocturno. A diferencia de la Villa de los Misterios, donde Dioniso está presente entronizado junto a Ariadna, aquí el dios es el gran ausente; sin embargo, todo gira en torno a él, como si estuviera “entre bastidores”, dispuesto a recibir a la nueva adepta.

Sileno, con su antorcha, es un elemento característico de muchos ritos dionisíacos. La luz tenue sugiere una atmósfera misteriosa y alude a ceremonias nocturnas. Es una imagen que también se encuentra en representaciones vasculares y otras pinturas, donde los seguidores del dios aparecen armados con antorchas para celebrar sacrificios y banquetes rituales.

¿Por qué “Casa del Tíaso”?

Los arqueólogos decidieron bautizar la vivienda con el nombre de “Casa del Tíaso” precisamente por la procesión dionisíaca (thiasos). Este término técnico de la religión griega designa al grupo de participantes en el culto, entre los que se encuentran bacantes, sátiros, Sileno y otros. En nuestro fresco, estos personajes están representados casi a tamaño natural. Aunque aparecen como estatuas colocadas sobre pedestales, sus movimientos y expresiones son increíblemente vivos y dinámicos.

Para los antiguos, sin embargo, esto era algo más que decorar el triclinium (salón de banquetes); era una forma de combinar el arte con la religiosidad, de rememorar festivales y procesiones que desempeñaban un profundo papel en la mentalidad grecorromana. En el siglo I a.C., sin embargo, los cultos dionisíacos llevaban tiempo sujetos a diversas restricciones e interpretaciones, como demuestra la famosa consulta al senatus que en 186 a.C. había intentado suprimir las Bacanales en Italia. En Pompeya, la gente seguía evocando el mundo báquico, pero en formas más domésticas, privadas y, hasta cierto punto, teatrales.

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Visitas y acceso a la Casa del Tíaso

Interior de la Casa del Tíaso con andamios y materiales de restauración

Un aspecto especialmente fascinante de este descubrimiento es que, desde las primeras fases de excavación, la Casa del Tíaso ha estado abierta en modo “zona de excavación abierta al público”. Los visitantes de Pompeya, de lunes a viernes a las 11.00 horas, pueden participar en una visita dedicada que les permite observar de cerca los trabajos de excavación y restauración. Dos grupos de 15 personas cada uno, acompañados por personal del yacimiento, tienen la oportunidad de admirar las salas con la megalografía dionisíaca y conocer los métodos utilizados por los arqueólogos para explorar el yacimiento.

Reservas

  • Las reservas deben hacerse llamando al 327 2716666, que funciona de 9.30 a 13.30 horas, de lunes a viernes.
  • Es necesario reservar porque el acceso está limitado a un número reducido de visitantes por motivos de seguridad y protección de los objetos.

Duración y modalidades

  • La visita dura unos 45 minutos.
  • Está acompañada por personal del yacimiento, que ilustra los hallazgos más significativos.
  • Es obligatorio poseer una entrada normal al Parque Arqueológico de Pompeya.

Punto de encuentro

  • Via Nola, en la esquina noroeste de la Insula 10 del Regio IX, entre Via Nola y Vicolo dei Gladiatori.
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La importancia del descubrimiento

Fresco con la figura de Apolo tocando un instrumento musical en la Casa del Tíaso

¿Por qué es tan extraordinario este descubrimiento? Desde el punto de vista artístico, la Casa del Tíaso representa el segundo ejemplo conocido de un fresco de tamaño casi natural de tema dionisíaco en Pompeya, después de la Villa de los Misterios. Aunque hay otros frescos del II Stile en la ciudad, es poco frecuente que ilustren escenas de iniciación y caza báquica con un sesgo tan dramático.

Desde el punto de vista religioso, el fresco revela nuevos detalles sobre los Misterios de Dioniso, que completan los conocimientos que ya poseemos de otras fuentes arqueológicas y literarias. El elemento de la caza era conocido en tragedias y mitos relacionados con Dioniso, como las Bacantes de Eurípides, pero rara vez se había representado de forma pictórica tan explícita. El contraste entre el éxtasis femenino y la dimensión doméstica (una sala de banquetes) arroja luz sobre cómo los pompeyanos vivían y reinterpretaban el culto dionisíaco, mezclando devoción, celebración y ostentación artística.

Desde el punto de vista del turismo cultural, la noticia de que la Casa del Tíaso ya puede visitarse en modo “a cielo abierto” capta el interés de quienes desean ver “en directo” cómo se lleva a cabo una excavación arqueológica. Esto es más que un monumento estático; es un lugar donde la arqueología sucede ante los ojos del público. Esta fórmula experimental, que ya se utilizó en el pasado en otras zonas de Pompeya, permite comprender los distintos niveles de interpretación: arquitectónico, pictórico, geológico e incluso sociológico.

Una experiencia inmersiva tras la excavación

Detalle de la excavación y montones de escombros en el interior de la Casa del Tíaso

Los trabajos de excavación en la Casa del Tíaso están llegando a su fin, con los últimos pasos de aseguramiento y restauración. El objetivo final es garantizar que todos los visitantes, y no sólo los grupos reducidos, puedan disfrutar de la sala de forma permanente en el futuro. Por el momento, quienes consigan reservar una visita en una de las fechas y horas disponibles podrán disfrutar de la experiencia única al recorrer un yacimiento arqueológico en pleno proceso de excavación.

Es importante recordar que la Sala Dionisíaca de Thiasos aún no está musealizada al 100%. Esto significa que el visitante puede experimentar los entresijos del trabajo arqueológico, que incluye el análisis estratigráfico, la consolidación de las superficies pictóricas, la limpieza del yeso y el estudio de los hallazgos. Se trata de un enfoque que enriquece la clásica visita de “espectador” y acerca al turista a la realidad del oficio de arqueólogo.

Un paralelismo con la Villa de los Misterios

La pregunta que todo el mundo se hace es: “¿Qué relación guarda este descubrimiento con la Villa de los Misterios?” El gran friso de la villa extramuros de Pompeya sigue siendo una de las obras maestras del arte antiguo, con escenas de iniciación femenina a Dioniso, completadas con figuras simbólicas y una joven sometida a diversas pruebas y purificaciones. En la Casa del Tíaso, el tema de la iniciación es igualmente evidente, pero se añade un componente más salvaje, relacionado con la caza y el desmembramiento ritual. Podríamos decir que el descubrimiento “integra” la imaginería báquica pompeyana, mostrándonos un lado más cruel y sangriento del dios.

Mientras que en la Villa de los Misterios la figura de Dioniso aparece entronizada, aquí no lo vemos en absoluto, como para subrayar que el momento crucial de la iniciación es la ausencia/presencia de Dioniso: el dios está en otra parte, dispuesto a recibir al joven adepto, pero su influencia se manifiesta en las bacantes danzantes y en la tensión ritual de toda la composición.

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Conclusiones: una inmersión en la Pompeya más secreta

Antique graffito with SDES inscription and stylized face inside the House of ThiasusAntiguo grafito con la inscripción SDES y rostro estilizado en el interior de la Casa del Tíaso

La Casa del Tíaso no es sólo un nuevo espacio público: representa una fusión de arte, religión e historia, capaz de sorprender tanto a los visitantes ocasionales como a los aficionados a la arqueología. Sus frescos de estilo II, la representación de bacantes y sátiros, la centralidad del rito dionisíaco y el carácter dramático de las escenas de caza la hacen única en Pompeya, al tiempo que complementa el friso más famoso de la Villa de los Misterios.

Si ya ha visitado Pompeya, volver para descubrir la Casa del Tíaso puede resultar una experiencia igual de emocionante. Verá los trabajos en curso, experimentará la realidad de una excavación activa y descubrirá un aspecto de Dioniso -el cazador frenético, el dios de las pasiones descontroladas- que enriquece y complementa la imaginería báquica desarrollada a lo largo de los últimos siglos. Cada paso adicional por la antigua Pompeya ayuda a revivir el mundo romano, abriéndonos a nuevas perspectivas sobre su religión, su arte y su vida cotidiana.

Preguntas más frecuentes sobre la Casa del Tíaso

¿Dónde se encuentra exactamente la Casa del Tíaso?

Se encuentra en Regio IX, Insula 10, en la zona central de Pompeya. Se puede llegar a ella entrando por las entradas principales de las excavaciones y caminando por la Via di Nola. La obra está bien señalizada a lo largo del camino. Enlace a Google Maps: https://maps.app.goo.gl/LEpo3x9o2BKBBZCt6

¿Por qué se llama Casa del Tíaso?

El nombre procede del extraordinario fresco megalográfico que representa la procesión (thiasos) del dios Dioniso, con sátiros y bacantes. Esta vivienda se llamó así para subrayar el tema dionisíaco del friso.

¿Cómo puedo visitar la Casa del Tíaso?

De lunes a viernes, a las 11 de la mañana, puede unirse a una visita de 45 minutos en dos grupos de 15 personas cada uno. Las reservas pueden hacerse por teléfono llamando al 327 2716666, y es necesario tener entrada para las excavaciones. Durante la visita, el personal del yacimiento ilustra el entorno con los frescos dionisíacos y explica las fases de excavación y restauración.

¿Cuál es la diferencia con la Villa de los Misterios?

Aunque comparte el mismo tema dionisíaco, la Casa del Tíaso presenta escenas más “salvajes” y sangrientas, con bacantes dedicados a la caza y a actividades sacrificiales. Además, la figura de Dioniso entronizado, central en la Villa de los Misterios, falta aquí.

¿Es adecuado para todo tipo de visitantes?

Sí, pero al tratarse de una zona de obras, el acceso está restringido y se recomienda llevar calzado resistente. Algunas de las escenas de caza y sacrificio pueden resultar fuertes, pero el conjunto pictórico sigue teniendo un gran encanto e interés, incluso para un público no especializado.

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