La Casa de los Vettii en Pompeya es, para muchos visitantes, una de las visitas imprescindibles dentro del Parque Arqueológico de Pompeya. Recientemente reabierta al público tras una larga restauración, esta vivienda romana del siglo I d.C. cautiva por sus frescos del Cuarto Estilo y las estatuas ornamentales repartidas por el jardín, así como por la increíble variedad de escenas mitológicas que adornan las paredes. Además, la historia de los propietarios, dos antiguos esclavos que se convirtieron en ricos comerciantes, añade un toque de encanto y dinamismo social al entorno, recordándonos que en Pompeya, incluso los libertos podían ascender en la escala social y vivir con lujo.
¿Dónde se encuentra?
Mapa de Pompeya: Regio VI – 11
Google MapsIntroducción histórica: orígenes y propietarios

La Casa de los Vettii de Pompeya se encuentra en Regio VI (ínsula 15, número 1), en el corazón del tejido urbano pompeyano. Fue desenterrada en 1894 y desde entonces se considera uno de los mejores ejemplos de viviendas de época romana, especialmente por sus decoraciones pictóricas y escultóricas del Cuarto Estilo. El nombre de “Vettii” procede de dos libertos que fueron sus últimos propietarios antes de la fatídica erupción del Vesubio en el año 79 d.C: Aulus Vettius Restituto y Aulus Vettius Conviva.
Los Vettii: libertos enriquecidos
En el mundo romano, los libertos eran antiguos esclavos a los que se concedía el derecho de voto; su emancipación dependía a menudo de la voluntad de sus amos. Algunos libertos acababan en la pobreza, pero otros eran capaces de canalizar su nueva libertad en prósperos negocios, como el comercio. Los Vettii, probablemente dedicados a la venta de vino (aunque el vino de Pompeya no se consideraba de gran calidad en aquella época), amasaron una riqueza considerable hasta el punto de poder adquirir y restaurar una casa señorial adornada con un impresionante programa decorativo. Varios anillos de sellos e inscripciones electorales hallados en las excavaciones atestiguan su actividad política y su ascenso social. Los nombres de Aulus Vettius Conviva y Aulus Vettius Restitutus aparecen repetidamente, lo que indica que habían adquirido un papel destacado en la Pompeya del siglo I d.C.
Las fases de construcción

La vivienda tiene orígenes antiguos, que se remontan probablemente al siglo II o III antes de Cristo. Inicialmente, debía seguir el modelo “clásico” de domus romana, con un atrio y un tablinum en eje recto. Sin embargo, se produjeron cambios significativos en el siglo I d.C., cuando la casa fue adquirida por los Vettii y completamente renovada. Se mencionan dos renovaciones principales:
Época de Augusto (siglo I a.C.): eliminación del tablinum y ampliación del jardín interior (peristilo) con columnas, estatuas y juegos de agua.
Después del terremoto del 62 d.C.: nuevos frescos en el Cuarto Estilo y nuevas modificaciones de los espacios interiores, pero no se terminaron cuando el Vesubio entró en erupción en el 79.
En diciembre de 2016 (y de nuevo en 2023), tras una amplia restauración, la casa fue reabierta al público, ofreciendo la oportunidad de admirar las habitaciones y decoraciones una vez más en su aspecto original.
Estructura general: los espacios principales
La Casa de los Vettii de Pompeya no es enorme en comparación con otras viviendas, como la Casa del Fauno, pero posee una distribución bien organizada. Se distingue por la elegancia de las pinturas y la suntuosidad del peristilo. La vivienda se organiza en torno a dos atrios principales y un vasto jardín peristilo, corazón de la vida doméstica y de los acontecimientos sociales.

El vestíbulo y el fresco de Príapo
Al atravesar la puerta de entrada, se accede al vestíbulo. Inmediatamente a la derecha se encuentra el famoso fresco de Príapo, deidad de la abundancia, representado en el acto de apoyar su gran falo sobre uno de los platos de la balanza. En contraste, en el otro plato hay una bolsa de denarios. Esta imagen, aparentemente “atrevida” a ojos modernos, tenía una doble finalidad en la antigua Pompeya:
Escaramántica: alejar el mal de ojo.
Benaugural: desear prosperidad y abundancia a los propietarios.
A su lado hay también una escena de pelea de gallos, otro tema decorativo que aparece en varios contextos pompeyanos, a menudo asociado a las peleas de animales que tenían lugar en los ludi.
El primer atrio
Pasando el vestíbulo, se llega al primer atrio, de tipo toscano (sin columnas internas). En el centro se ve el impluvium revestido de toba, una pila que recogía el agua de lluvia de la abertura del tejado (compluvium – abertura en el techo para recoger el agua de lluvia). A diferencia de otras casas de alto rango, aquí el impluvium no está recubierto de mármol. Sin embargo, la presencia de dos grandes cajas fuertes de hierro con decoraciones de bronce y frescos de bella factura atestigua, no obstante, un nivel de lujo particular.
Las paredes del atrio están decoradas con cupidos que participan en diversas actividades (sacrificios, juegos, cosechas, etc.), símbolo de prosperidad y celebraciones familiares. Es significativa la ausencia del tablinum, el estudio del pater familias: los Vettii probablemente prefirieron eliminar esta sala para dar más espacio al jardín y a la representación mundana.
Las salas alrededor del primer atrio

Alrededor del atrio hay varios cubículos (dormitorios o salas de descanso) y un oecus.
Uno de los cubículos conserva pinturas que representan el mito de Hero y Leandro, Ariadna abandonada en Naxos, e imágenes de peces, desgraciadamente perdidas en parte. Un detalle interesante es que estos frescos fueron restaurados en época romana, algo poco frecuente, ya que a menudo se prefería destruirlos y rehacerlos desde cero durante las obras de renovación.
Otro cubículo, quizá destinado al portero o a un conserje, muestra frescos con fauna marina, prueba de un gusto “marinero” bastante típico en las casas cercanas al mar.
En el oecus (una gran sala de recepción), encontramos frescos con escenas mitológicas: la lucha entre Pan y Amor, observada por Dioniso y Ariadna, y la historia de Cipariso, el joven que mata accidentalmente al ciervo sagrado para Apolo. Estos temas dionisíacos aludían a la esfera del placer, el vino y la fiesta, reiterando la opulencia y sofisticación cultural de los propietarios.
A lo largo de uno de los lados del atrio, dos pequeños alae (especie de nichos o habitaciones laterales) completaban la zona de estar. Uno se convirtió en armario empotrado, el otro conserva la decoración del Cuarto Estilo.
El segundo atrio y las dependencias de la servidumbre
Un pasillo (donde antes se encontraba la escalera al piso superior) conduce al segundo atrio, alrededor del cual se desarrolla el barrio servil. También aquí hay un impluvio de toba. Sin embargo, lo más fascinante es el gran lararium, una capilla doméstica dedicada a los Lares y los Penates, representada con semicolumnas corintias, un tímpano triangular y, en el centro, el Genio del Dueño en el acto de hacer un sacrificio. A ambos lados, los Lares y una serpiente (el agathodemon) simbolizan la protección y la fecundidad de la casa.
La cocina
Al lado se encuentra la cocina, con una encimera de mampostería, calderas de bronce y diversos cacharros. Durante las excavaciones se encontraron diversos utensilios (jofainas, ollas de barro, parrillas) y una pequeña estatua de Príapo, que probablemente funcionaba como fuente en el jardín.
El entorno erótico
Junto a la cocina se abre un pequeño cubículo con frescos de carácter erótico, de modesta calidad pictórica. Según algunos estudiosos, es posible que esta habitación se utilizara para actividades de prostitución interna (tal vez regentada por un esclavo llamado Eutiquis, como sugiere un grafito), pero no hay certeza absoluta. En cualquier caso, la existencia de habitaciones de temática erótica no era inusual en Pompeya, donde la representación de la sexualidad era mucho menos tabú que en siglos posteriores.
El triclinio y el “Gineceo”
Un triclinio finamente pintado al fresco se abre a las prestigiosas dependencias residenciales, donde destacan escenas mitológicas como Ariadna y Teseo o Ixión atado a la rueda por ultrajar a la diosa Hera. El zócalo del triclinium muestra figuras marinas (bueyes de mar, caballos y bustos de dioses), mientras que los “vuelos” simbólicos de las Estaciones se suceden en los medallones. En las salas adyacentes, algunas estancias más íntimas podían estar destinadas a las mujeres de la casa, a veces denominadas, por analogía con el uso griego, “gineceo”. Por analogía con el mundo griego, pero la hipótesis no está del todo confirmada por la tipología de las viviendas romanas.
El peristilo: el corazón de la casa

El peristilo constituye el centro arquitectónico y estético de la Casa de los Vettii en Pompeya. Rodeado por dieciocho columnas, formaba un jardín interior adornado con estanques, estatuas de bronce y fuentes, con juegos de agua que asombraban a los invitados. La pasión romana por los jardines se expresaba no sólo con plantas y flores, sino también con esculturas y pequeñas fuentes. Las estatuas, que hoy se conservan en parte en otros lugares, incluían figuras de dioses y pequeños putti (cupidos) que sostenían delfines o cántaros, de los que brotaba agua.
En las paredes del pórtico del peristilo hay varios frescos de naturalezas muertas, paisajes y escenas mitológicas. Entre las más famosas:
Dédalo presenta a Pasífae la vaca de madera (alusión al mito del Minotauro).
Dioniso descubre a Ariadna dormida (un futuro enamoramiento entre la diosa y el dios del vino).
Zeus castiga a Iasion en una composición rica en patetismo.
Desde aquí también se accede a otros oeci (salas de recepción o banquetes), entre ellos uno rico en mosaicos en blanco y negro y decoraciones con dioses y musas. Otro, con fondo amarillo, presenta grandes escenas de Tebas: Anfión y Zeto atando a Dirce a un toro, el niño Hércules estrangulando serpientes y Penteo mutilado por las Bacantes.
El Cuarto Estilo de frescos y el gusto de los Vettii

Una de las peculiaridades de la Casa de los Vettii de Pompeya es la gran variedad de frescos del Cuarto Estilo, la fase final de la pintura pompeyana (tras los Estilos I, II y III). Este estilo, extendido desde aproximadamente el año 50 d.C. hasta la erupción del 79, combina elementos “ilusionistas” con arquitectura fantástica, paneles centrales mitológicos y paneles secundarios poblados por figuras menores o escenas decorativas.
Los vettii, como libertos enriquecidos, no tenían tras de sí un linaje antiguo ni frescos de estilos pasados que conservar como prueba de un glorioso legado familiar. Por ello se inclinaron por decoraciones nuevas y relucientes, actualizadas con la moda de la época: grandes pinturas mitológicas (Dédalo y Pasífae, Ixión, Cipariso, Ariadna y Teseo.) y paneles arquitectónicos con columnas y perspectivas irreales, a menudo enriquecidos con trampantojos (falsas ventanas o balcones suspendidos).
Con este aparato pictórico, los vettii declaraban su adhesión a la cultura helenística y su deseo de parecer “cultos” y aristocráticos haciendo hincapié en temas complejos e historias poco conocidas que pudieran entretener a los invitados cultos y a los amigos de los banquetes.
Vida cotidiana, rituales y curiosidades

El larario y el culto doméstico
Uno de los elementos más llamativos es el lararium del segundo atrio, con semicolumnas corintias, un tímpano triangular y representaciones de Lares, Genio y la serpiente agathodemon. Este espacio sagrado atestigua la devoción doméstica a los antepasados y a las divinidades patronas de la casa, a las que se ofrecían libaciones e incienso. La presencia de un elaborado lararium indica la afluencia de los propietarios y la importancia de la religiosidad familiar en la vida cotidiana pompeyana.
Prostitutas, esclavos y estratificación social
Junto al boato también hay vestigios de una realidad más humilde. El barrio servil, con su cocina y su ambiente de pinturas eróticas, evidencia la presencia de esclavos y probablemente un pequeño negocio de prostitución. Una inscripción menciona a un tal Eutiquis, “griego y de buenos modales”. Estos detalles reflejan la compleja estratificación social de Pompeya: si los Vettii disfrutaban del lujo, no olvidemos que su casa albergaba y explotaba mano de obra servil.
Esculturas, fuentes y juegos de agua
La pasión por los juegos de agua típica de los romanos queda patente en el jardín, con fuentes, estanques, surtidores y estatuillas de bronce de niños o dioses del mar. Muchas de estas estatuas originales, por problemas de conservación, han sido trasladadas a museos o depósitos. Hoy, los visitantes pueden admirar fieles reproducciones de las mismas en un proyecto de restauración que ha reconstruido el jardín con plantas y especies arbóreas similares a las de la época.
Restauración moderna y métodos antiguos
Los esfuerzos contemporáneos de restauración han eliminado capas de cera y pinturas aplicadas en décadas anteriores, que oscurecían los colores originales. Curiosamente, está documentado que los propios Vettii, al renovar, decidieron conservar algunos de los frescos más antiguos, renovándolos, como en el caso de la pintura marina de uno de los cubículos. Esta actitud no era típica: muchas casas preferían rehacer por completo la decoración.
El descubrimiento y la nueva ruta turística
La Casa de los Vettii de Pompeya fue excavada entre 1894 y 1896 bajo la dirección de Giulio De Petra. Enseguida, los investigadores se dieron cuenta de la extraordinaria riqueza artística del complejo. Para preservar los frescos, se reconstruyó parte de los tejados, lo que impidió que la lluvia y las inclemencias del tiempo siguieran dañando las pinturas.
En las últimas décadas, la casa se ha cerrado varias veces para su restauración debido a sus delicadas condiciones de conservación. Desde 2016 (y de forma más completa desde 2023), es posible volver a visitar la mayor parte de las estancias, con un recorrido que realza el atrio central, el jardín, los oeci pintados al fresco y las dependencias serviles. Emocionante es la posibilidad de admirar “in situ’ copias de las estatuas originales, mientras que otras exposiciones se pueden encontrar en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, un lugar dedicado a la conservación de muchas obras pompeyanas.
Por qué visitar la Casa de los Vettii

La Casa de los Vettii es una ventana abierta a la sociedad de la época. Pasear por sus atrios y jardines permite comprender cómo vivían las clases acomodadas de Pompeya en el siglo I d.C., las divinidades a las que rendían culto, el ritmo de las actividades domésticas y las diversiones que ofrecían a los invitados. La intrigante historia de los propietarios libertos enseña que, en la Roma imperial, la movilidad social era posible: de era posible ascender desde la condición de esclavo hasta una gran riqueza, transformando radicalmente la posición social.
El visitante podrá apreciar:
La riqueza de los mitos representados: Dédalo y Pasífae, Isión, Ariadna, Cipriso, Pan y el Amor.
Las escenas de la vida cotidiana (cupidos obreros, bodegones, cuadros eróticos) que hablan de diversiones, religión y costumbres.
Los ambientes para los esclavos y su estilo de vida contrastan con las habitaciones finamente decoradas para los amos.
El jardín y los juegos de agua: prueba de la habilidad romana en fontanería y del placer de disfrutar de zonas verdes en casa.
Cuando planifique su visita al Parque Arqueológico de Pompeya, merece la pena incluir la Casa de los Vettii en su itinerario. Explorarla le dará una idea de la vitalidad y sofisticación de una ciudad antaño cosmopolita y culturalmente efervescente, interrumpida bruscamente por la erupción del año 79 d.C.
Preguntas frecuentes sobre la Casa de los Vettii en Pompeya
Eran dos libertos, Aulus Vettius Restitus y Aulus Vettius Conviva, que amasaron riquezas gracias al comercio, especialmente de vino, y se convirtieron en propietarios de la casa. La embellecieron con bellos frescos y esculturas.
Es famosa por sus frescos del Cuarto Estilo, uno de los últimos desarrollos de la pintura pompeyana, y su gran peristilo con fuentes y estatuas. La mansión es también un ejemplo del ascenso social de los libertos en la Pompeya del siglo I d.C.
Se trata de un pequeño santuario doméstico dedicado a los Lares y Penates, divinidades domésticas protectoras del hogar. La decoración, con medias columnas corintias, un tímpano y figuras como el Maestro Genio, los Lares y la serpiente agathodemon, subraya la importancia del culto familiar en la antigua Roma.
Sí, en el vestíbulo de entrada se conserva el fresco de Príapo pesando su miembro en una balanza, símbolo de fertilidad y riqueza. Representa un ejemplo clásico de las actitudes romanas hacia el erotismo y la prosperidad.
El peristilo, con sus 18 columnas y sus juegos de agua, junto con las salas de recepción con frescos (oecium y triclinium), es el verdadero centro escénico de la Casa de los Vettii de Pompeya. Aquí se pueden admirar la mayoría de las pinturas mitológicas en todo su esplendor.




