El Parque Arqueológico de Longola es una zona arqueológica y naturalista situada en el municipio de Poggiomarino, en la provincia de Nápoles, a unos 10 km al este de Pompeya.
Esta ubicación estratégica en el Valle del Sarno ofrece una zona rica en testimonios históricos, que datan del segundo milenio a.C. y del siglo VI a.C.
Cuando se habla de Longola en Poggiomarino, se hace referencia a un pueblo perifluvial único construido sobre islotes artificiales rodeados de canales navegables, en una zona pantanosa que fue objeto de importantes obras de recuperación ya en la época protohistórica.
Gracias al entorno húmedo y a la presencia de sedimentos palustres, han llegado hasta nosotros numerosos objetos, incluidas canoas monóxilas, en un estado de conservación excepcional.. Esto ha permitido a los arqueólogos comprender mejor las técnicas de ingeniería hidráulica y arquitectura utilizadas por los antiguos habitantes del valle del Sarno, llamados Sarrasti.
El Parque Arqueológico de Longola se compara, por su característica organización de canales e islotes, con otras realidades aún existentes hoy en lugares como Irak (Marsh Arab) o Benín (Ganviè), donde la población sigue viviendo en aldeas construidas en simbiosis con el agua.
En la actualidad, el Parque de Longola es accesible gracias a un proyecto de conservación y puesta en valor que ha incluido la creación de un auténtico parque arqueo-fluvial, con senderos didácticos, reconstrucciones de cabañas protohistóricas y zonas verdes acondicionadas para los visitantes.
Inaugurado en 2018, el Parque Arqueológico de Longola representa una alternativa fascinante para quienes deseen aprender más sobre la historia antigua de la zona del Vesubio, complementando su visita al sitio más conocido de Pompeya.
¿Dónde se encuentra?
Google MapsDescubrimiento del yacimiento e inicio de la excavación
El yacimiento de Longola en Poggiomarino fue descubierto casi por accidente en noviembre de 2000, durante las obras de una depuradora de agua para el río Sarno.
Tras el descubrimiento de fragmentos de cerámica y madera, se notificó inmediatamente a las autoridades competentes, representadas entonces por la antigua Superintendencia de Pompeya (ahora parte del Parque Arqueológico de Pompeya).
Se creó un grupo de estudio bajo la dirección del profesor Claude Albore Livadie (CNRS) y la doctora Caterina Cicirelli, que iniciaron los ensayos preliminares de excavación a finales de 2000 y principios de 2001.
Nada más poner las manos sobre el terreno, aparecieron los primeros hallazgos y la estructura de un poblado de características excepcionales, con estratificaciones que van desde la Edad del Bronce Tardío (alrededor del año 1000 a.C.) hasta principios del siglo VI a.C.
El descubrimiento resultó fundamental: por primera vez en Campania se podía estudiar un asentamiento continuo y articulado, colmando una laguna de conocimiento entre la Edad del Bronce y la fundación de Pompeya.
La hipótesis, apoyada por varios estudios, es que la zona de Longola en Poggiomarino tenía la función de puerto fluvial sobre el Sarno, facilitando los intercambios y los contactos comerciales entre el interior y las zonas costeras habitadas, como las de Cumas y la isla de Ischia.
La “Venecia protohistórica” del valle del Sarno
Los arqueólogos han apodado ‘la Venecia protohistórica’ por su conformación única por su particular conformación.
La zona era pantanosa en aquella época, y sus habitantes, quizá por razones de seguridad o para aprovechar las ventajas comerciales de la navegación fluvial, construyeron islotes artificiales consolidados por fuertes troncos de roble plantados verticalmente, a veces sustituidos por vigas escuadradas.
Una red de canales navegables rodeaba los islotes, hasta el punto de que las excavaciones han sacado a la luz hasta tres canoas monóxilas, una de las cuales se conserva casi íntegra.
Esta embarcación, tallada en un tronco de roble de unos siete metros de largo, estaba destinada al transporte de mercancías, como grano u otros productos, a lo largo del río Sarno y sus afluentes.
El excelente estado de conservación de la madera y de las estructuras vivas se debe al ambiente húmedo y anaeróbico que ha protegido los elementos orgánicos de la degradación.
En algunos islotes se construían cabañas de planta subrectangular, a veces absidadas, a menudo con tejados a dos aguas. En su interior había fogones o pequeños hornos domésticos, a los que se añadían hornos más grandes en el exterior, destinados al trabajo artesanal.
Entre los materiales recuperados destacan las herramientas de bronce, hierro, hueso, concha, pasta de vidrio y ámbar, testimonio de una comunidad que mantenía contactos comerciales con numerosas regiones de Europa y el Mediterráneo.
Historia e importancia del yacimiento
Las investigaciones arqueológicas demuestran que el asentamiento de Longola fue frecuentado desde la Edad del Bronce Medio hasta principios del siglo VI a.C., momento en que muy probablemente fue abandonado posiblemente debido a una inundación.
Algunos estudiosos especulan con que la causa del abandono fue una inundación. En cambio, otros sostienen que la comunidad se trasladó gradualmente a centros más seguros y rentables, contribuyendo quizá a la aparición de asentamientos como Pompeya y Nuceria.
En el periodo helenístico-romano (siglos III-II a.C.), la zona sufrió un resurgimiento parcial, pero nunca recuperó la importancia de antaño. Los hallazgos incluyen vestigios de cultivos especializados y una esporádica presencia habitada, probablemente relacionada con la explotación agrícola de la tierra.
Sólo con la era moderna y el descubrimiento fortuito de 2000, Longola volvió a ser objeto de investigación y protección arqueológica.
El valor histórico y cultural de esta zona reside en su singularidad: es, de hecho, el único ejemplo bien documentado de asentamiento perifluvial de época protohistórica en el sur de Italia, análogo a los del norte de Italia, Etruria y Lacio, y comparable a ejemplos etnográficos aún existentes en otras partes del mundo.
La abundancia de hallazgos orgánicos (madera, restos animales y vegetales, embarcaciones) proporciona una imagen detallada de una época de la que aún sabemos demasiado poco.
El proyecto de valorización: nacimiento del Parque Arqueo-Fluvial de Longola
La Superintendencia y el Ayuntamiento de Poggiomarino y otras entidades (Región de Campania, Ministerio de Patrimonio Cultural, asociaciones locales y grupos arqueológicos) desarrollaron un ambicioso proyecto de valorización para proteger estos importantes restos.
Tras varias vicisitudes -incluida la necesidad de cubrir parte del yacimiento con arcilla para evitar su deterioro- se decidió crear un parque arqueofluvial para reconstruir, al menos en parte, el aspecto original de los islotes y las cabañas.
El proyecto “Parque Arqueo-Fluvial de Longola” se presentó en 2014, y las obras comenzaron en julio de ese mismo año. Tras varias etapas de avance, la inauguración oficial tuvo lugar en febrero de 2018, con la presencia de las autoridades y la apertura al público.
El Parque Arqueológico de Longola abarca unos 30.000 m² alrededor de la zona de excavación, esta última todavía bajo la jurisdicción de la Soprintendenza (ahora Parque Arqueológico de Pompeya, luego pasó a la Dirección Regional de Museos de Campania según las disposiciones más recientes).
En la zona de libre acceso, los visitantes encuentran un itinerario que incluye:
- Zona de recepción y aparcamiento: para garantizar la comodidad de quienes llegan en coche o autobús.
- Instalación para espectáculos al aire libre: un espacio polivalente adecuado para conferencias, conciertos o eventos.
- Paradas de descanso y servicios: para hacer una pausa durante la visita.
- Tanque de fitorremediación: una solución sostenible para el tratamiento del agua, también útil como espacio natural.
- Zonas de juegos, huertos e invernaderos: diseñados para actividades educativas y recorridos didácticos para colegios o familias.
- Pabellón de observación de aves y aula multimedia: para fomentar el conocimiento de las especies aviares y enriquecer la experiencia educativa.
Lo más impresionante es la reconstrucción, al este del yacimiento, de un poblado de pilotes con cabañas protohistóricas: aquí se puede “viajar al pasado” e imaginar la vida hace tres mil años, observando fieles reconstrucciones de la red de canales y los métodos de construcción de la época.
Los alrededores y la importancia del elemento agua
En la antigüedad, el río Sarno era navegable y representaba una de las principales vías de comunicación de la zona. La población local lo veneraba casi como a una deidad, consciente de la importancia estratégica de una vía navegable que permitía el intercambio y el comercio con el interior y la costa.
El asentamiento de los Sarrasti en Longolase basa precisamente en la presencia de este río, alrededor del cual era posible recuperar la zona pantanosa y beneficiarse de la pesca, la cría de ganado vacuno, ovino y porcino, y el cultivo de cereales y viñedos.
Los estudios arqueobotánicos han revelado la presencia de bosques de robles y otros árboles (hayas, abetos, arces, sauces, olmos, fresnos, alisos) en la época protohistórica. Asimismo, el entorno pantanoso era rico en fauna silvestre como ciervos, corzos, osos, que proporcionaban carne y pieles.
Los excedentes de alimentos y materias primas procedentes de la ganadería y la agricultura se exportaban probablemente por vía fluvial hacia el mar para llegar a mercados más amplios, en particular las colonias griegas.
La dimensión acuática también se manifestaba en la producción artesanal: los arqueólogos han encontrado joyas y abalorios trabajados en pasta de vidrio y ámbar, pruebas de contactos también con regiones del norte de Europa.
De hecho, lo más probable es que el ámbar procediera del Báltico, lo que demuestra la existencia de una red comercial que se extendía mucho más allá de las fronteras campanas.
La zona hoy: servicios y perspectivas turísticas
Visitar hoy el Parque Arqueológico de Longola es hacer un viaje a la prehistoria de la zona vesubiana, descubriendo una insospechada vitalidad cultural y técnica de los pueblos que precedieron al surgimiento de grandes ciudades como Pompeya y Nuceria.
El proyecto de valorización pretende crear un circuito virtuoso, en sinergia con los yacimientos arqueológicos cercanos de Pompeya, Boscoreale, Castellammare di Stabia y Herculano, interceptando parte de los flujos turísticos internacionales.
Los espacios educativos y recreativos del parque lo convierten también en un destino adecuado para familias y escuelas. Aquí, los niños pequeños pueden aprender, de forma interactiva, las antiguas técnicas de tejido, el uso de hornos para cocer cerámica y la reconstrucción de viviendas protohistóricas.
También pueden explorar los canales artificiales que se pueden recorrer sobre la superficie del agua y probar suerte en la observación de aves.
También es crucial el componente naturalista: el valle del Sarno necesita una reurbanización, y el parque de Longola podría ser un punto de partida para devolver la dignidad al río, antaño navegable y ahora desgraciadamente contaminado.
La creación del Parque Regional del Río Sarno y la apuesta por el desarrollo sostenible podrían revitalizar toda la zona, combinando el interés por la arqueología con el turismo medioambiental.
Curiosidades sobre el Parque de Longola
Según algunos estudios, los habitantes de Longola podrían haber sido los sarrasti, mencionados por Virgilio en la Eneida (VII, 738). Los arqueólogos especulan que el origen de este pueblo, que hablaba una lengua indoeuropea parecida a la lengua samnita, es oscano.
En el siglo V a.C., los samnitas absorbieron cultural y políticamente a los oscanos, hasta que la expansión romana decretó su integración definitiva.
Las rutas comerciales del pueblo eran probablemente extensas, con pruebas de relaciones con Grecia (ruta marítima), regiones del norte de Europa (importación de ámbar) e incluso pueblos africanos.
Esta red comercial se refleja en los valiosos objetos encontrados (fíbulas, collares, anillos de ámbar, hueso, cuerno trabajado, pasta de vidrio, piedras semipreciosas, herramientas de hierro y bronce).
Otro elemento fascinante es la presencia de dugouts monóxilos, tallados en troncos de roble. Uno de ellos, tras un proceso de conservación, se expuso temporalmente en la Ciudad de las Ciencias de Nápoles antes del incendio de 2013 (afortunadamente, se guardaba en otro lugar en el momento de la catástrofe y se salvó).
Cómo llegar al Parque Arqueológico de Longola
Poggiomarino se encuentra a unos 30 km de Nápoles y a 36 km de Salerno. Se llega fácilmente desde las autopistas A3 (Nápoles-Salerno) y A30 (Caserta-Roma). Desde Sarno (A30) se recorren unos 6 km, mientras que desde Pompei (a unos 8 km) se accede a la A3.
La carretera estatal SS268, con varias salidas dedicadas a Poggiomarino, facilita las conexiones con la zona del Vesubio. Quienes prefieran viajar en tren pueden aprovechar la Circumvesuviana.
Poggiomarino cuenta con dos estaciones: Poggiomarino (la más útil para llegar al Parque Longola, conectado con las líneas Nápoles-Pompei-Poggiomarino y Nápoles-Ottaviano-Sarno) y Flocco. Desde la estación de Poggiomarino, el parque dista unos 4,5 km, y se puede recorrer en autobús, taxi o incluso a pie si se dispone de tiempo y se desea caminar.
Tarifas, horarios e información práctica
Actualmente, el Parque Arqueológico de Longola puede visitarse previa reserva enviando un correo electrónico a info@longola.it.
Las visitas se concentran del 1 de marzo al 30 de junio (de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 19.00) y del 16 de septiembre al 31 de octubre (de 10.00 a 13.00 y de 15.00 a 18.00). Del 1 de noviembre al 28 de febrero, el recinto permanece generalmente cerrado, salvo en caso de acontecimientos especiales o días festivos.
La entrada es gratuita el primer domingo de cada mes (durante los periodos de apertura). Existen diferentes tarifas, según se desee acceder sólo a la zona natural o participar en talleres educativos y visitas guiadas.
Tienen entrada gratuita los menores de 18 años, las personas discapacitadas con acompañantes, el personal militar, los estudiantes y profesores de facultades específicas (arquitectura, conservación del patrimonio cultural, ciencias biológicas y naturales) y los guías turísticos e intérpretes.
A continuación figura un resumen indicativo de los costes (sujeto a posibles cambios):
- Entrada de adulto al recinto: 2
- Entrada de adulto con operadores anfitriones €5
- Unidad familiar 2 adultos + 2 niños (parque y talleres) 15 euros (+3 euros por cada niño adicional)
- Abono mensual para el espacio natural: 15
- Grupos escolares (parque + 1 taller + merienda): 5 euros por niño, con opción de añadir talleres adicionales a 3 euros cada uno
- Animador: 3 euros (servicio opcional)
Le recomendamos que escriba con antelación a info@longola.it para acordar los detalles, la forma de pago y comprobar la disponibilidad. Si desea saber más sobre la historia del yacimiento, consultar los horarios actualizados y las tarifas de entrada, o informarse sobre los próximos talleres y eventos especiales, visite el sitio web oficial del Parque de Longola: encontrará mucha información, fotos y consejos para organizar mejor su experiencia en este extraordinario complejo arqueológico y naturalista.
Qué esperar de una visita al Parque Arqueológico de Longola
Una visita al Parque Arqueológico de Longola le permitirá sumergirse en un entorno que recrea, en la medida de lo posible, las sugerencias de la antigua aldea. Podrá:
- Observar la reconstrucción de las cabañas: realizadas inspirándose en las técnicas de hace 3.000 años, con paredes de madera y tejados a doble vertiente.
- Pasear entre los canales: antaño navegables, aquí recreados a escala, para comprender la ingeniería hidráulica adoptada por los Sarrasti.
- Admire la flora local: gracias a las plantaciones diseñadas para reproducir el ecosistema de bosques y marismas de la época protohistórica.
- Participar en talleres didácticos: perfectos para niños y para cualquiera que desee experimentar la fabricación de cerámica, el hilado o el tejido con métodos antiguos.
- Profundizar en la historia del río Sarno: una vía navegable y vital que fue “eje de comunicación e intercambio” para los intercambios comerciales y culturales.
- Disfrute de un momento de relax: en los espacios verdes, las zonas de picnic y el punto de avituallamiento.
La presencia de guías y operadores especializados le permitirá conocer mejor los artefactos, las técnicas de construcción y los aspectos de la vida cotidiana de una población tan lejana en el tiempo, pero increíblemente avanzada en el comercio y la artesanía.
Conclusiones
El Parque Arqueológico de Longola es un extraordinario testimonio de la vida protohistórica en el Valle del Sarno.
Pasear entre las reconstrucciones de islotes y cabañas, descubrir los artefactos originales y conocer las técnicas de cultivo, cría y artesanía de hace tres mil años es una experiencia única que complementa la visita a las excavaciones más famosas de Pompeya y da una idea de la complejidad cultural de esta zona incluso antes de la llegada de los romanos.
Además de la arqueología, el Parque de Longola pretende promover una renovada atención al río Sarno y al ecosistema local, con la esperanza de verlo algún día recuperar su antigua función como vía fluvial.
Supongamos que busca un itinerario insólito, enriquecedor y en contacto con la naturaleza. En ese caso, Longola, en Poggiomarino, es su destino: un lugar donde la historia, la cultura y el medio ambiente se unen en un relato fascinante y aún en parte inexplorado.
Preguntas frecuentes sobre el Parque Arqueológico de Longola en Poggiomarino
El Parque se encuentra en Poggiomarino, al que se puede llegar en Circumvesuviana (línea Nápoles-Pompei-Poggiomarino o línea Nápoles-Ottaviano-Sarno). La estación de Poggiomarino está a unos 4,5 km del Parque. A continuación, puede tomar un taxi o un autobús local, o recorrer la distancia a pie.
Actualmente, el Parque Arqueológico de Longola está abierto previa reserva durante los periodos indicados (marzo-junio y septiembre-octubre). Se recomienda escribir a info@longola.it para concertar fecha, hora y método de visita. También puede visitar el sitio web oficial del Parque Longola para saber si hay programados eventos o talleres.
Absolutamente. El parque ofrece espacios verdes, zonas de juego y talleres educativos ideales para los más pequeños. Los niños pueden aprender divirtiéndose, experimentando con antiguas técnicas de hilado, tejido o cocción en hornos reconstruidos.
Sí, es posible contratar a un guía u operador de recepción previo pago. El operador proporciona información detallada sobre las exposiciones, la historia del yacimiento y las reconstrucciones, lo que hace que la visita sea más completa e interesante.
La duración puede variar en función del interés y de la posible participación en talleres o actos especiales. En general, se recomienda que una visita estándar dure unas dos horas. Si desea incluir actividades educativas, talleres o recorridos por la naturaleza más profundos, podría dedicar medio día a visitar el Parque Arqueológico de Longola.




